Bueno, esto es una anécdota que viví hoy. Resulta que conocí a una gran persona que vino desde Europa. El llegó a Venezuela a través de una asociación o institución que se encarga de realizar intercambios, para demostrar que dichos intercambios pueden lograr un gran impacto.
El hecho es que el estaba residenciado en la casa de uno de los integrantes de la institución y hoy le dijeron que ya no podía estar más que ya no era bienvenido. Claro, uno tiene derecho a tener privacidad en su casa y disponer de ella cuando se quiera.
A mi me consta, porque he estado ayudándole a conseguir habitación, que él ha estado como loco buscando un cuarto para quedarse. Ahora, es difícil pues trabaja casi todo el día, reduciendose a sábado y domingo los días en que puede de alguna manera estar líbre totalmente para poder empeñarse y dedicarse a buscar una habitación. Seguro se preguntarán por qué entonces no le doy asilo, y puedo contestar con lo siguiente: mi mamá ya está demasiado enferma, al igual que mi papá y mi abuela, y no tengo un espacio para brindarle; si yo viviera solo le diría que se hospedara en mi casa.
Retomando la idea general, uno puede disponer de su casa y espacio cuando quiera, pero estamos hablando de una persona que prácticamente está sola en un país, y si lo vas a desalojar al menos bríndale un poco de comida, fue indignante, de mal gusto y doloroso ver que no había comido nada a las 10:00 p.m. y además ver en sus ojos esa mirada de… no sabría como explicarlo en verdad, no se cómo explicarlo…
Todo en este mundo no está tan jodido y frío, pero me pregunto muchas veces qué es lo que hace que la gente se comporte de manera tan hostil. Al fin y al cabo todos somos seres humanos… ¿Dónde quedó la cortesía? ¿ dónde está la humanidad de la que tanto hablamos? ¿ qué ha pasado con el comportamiento humano?
Espero que al menos una sola persona logre reflexionar con esto que escribo, a mi no me importaría si lo leyeran 2 personas, 200 o 200.000 pero que por lo menos una sola se sentara a pensar si en verdad es tan humana como a veces alegamos ser. Yo me pregunto: ¿Soy tan humano? ¿Hasta dónde iremos a llegar algún día?
¿Dónde quedó la cortesía?