Venezuela, un lindo país. Todo es tan simple, y tranquilo. Con la no renovación de la concesión al canal más antiguo del país, ha habido una oleada de “nacionalismo” que puedo comentar que cae en lo estúpido.
Si es cierto que siempre existen polarizaciones en los países, es importante que ambos polos sean de alguna manera responsables. Hasta cierto punto esto es idealista tomando en cuenta que la política hace de sus seguidores fanáticos, y yo siendo de descendencia árabe reconozco que el fanatismo es la clave del fracaso y el fraccionamiento. Con esto yo no quiero decir que estoy a favor del gobierno o del canal, yo estoy es con mi país, para mi lo importante es lo que sea mejor para la tierra que me permitió vivir sobre ella.
Mi molestia viene del hecho de que dicho nacionalismo no parece más que una moda. Es decir, en verdad a ciencia cierta, ¿un canal de televisión es tan educacional como se cree?. Yo personalmente no veo mucha televisión y cuando lo hago siempre estoy al tanto, o al menos eso creo, de lo que es bueno y de lo que es malo. Hablar de cosas que son buenas o malas también resulta un tanto idealista desde que nadie tiene la verdad y dicha verdad es diferente para cada quien. Pero al menos, hay que estar siempre pendientes de cuándo un medio de comunicación nos está manipulando o no, cuando un gobernante lo esta haciendo también o no. Es indignante ver en la calle muchachos de colegio con franelas celestes o beige “defendiendo” sus derechos, pero digo yo: ¿No deberían estar en el colegio en vez de estar en la calle perdiendo el tiempo en nada?, es decir, la no renovación de una concesión no tiene nada del otro mundo, solo que quizás según las circunstancias no es muy bien visto y eso es algo con lo que concuerdo, porque internacionalmente Venezuela está siendo vista como un país muy inestable.
Otra palabra o moda es lo de defender la libertad de expresión. Y yo digo, ¿si no hubiera tal libertad, hubiera sido posible todas las marchas inútiles que se llevaron a cabo? Al fin de cuentas en Venezuela parece que viviéramos una especie de pequeña guerra fría, y es muy notable que es solo un polo la que la está ganando. Hay un bando que ha perdido terreno notablemente, la política es una guerra constante, una guerra que en ocasiones puede ser muy sutil o fría, como también hostil y caliente.
Espero que algún día se entiendan y se defiendan en mi país los derechos y las ideologías pero de corazón y con mucha responsabilidad.