Cuando viajé a Florencia el 22 de Marzo desde Perugia, decidí hacer un experimento, ya que cogía el tren en la mañana. Decidí dejar de un lado el teléfono o cualquier dispositivo electrónico y tratar de ver por la ventana todos los detalles que pudiera, y lo más desafiante, recordarlo.

Cuando tomé el tren, y este se puso en marcha recuerdo haber visto:

Una ventana abierta en un edificio, una rama tirada en la carretera, una bolsa, el número 18, un árbol al cual le comenzaban a salir las hojas, la grama verde, las zonas que aún no tenían grama, unos niños jugando en un parque, un carro esperando el momento justo para tomar la autopista, tierra marchita, tierra fértil, un lago y unas pequeñas montañas y como la luz parecía llover de las nubes y volcarse en el agua. En ese momento recuerdo haber visto una mujer haciendo ejercicio, un señor caminando, un carro abandonado y oxidado, un tobogán de juegos en el fondo de una casa en el que alguna vez algún niño jugó y recordé mi niñez, una puerta oxidada tirada al lado de una plantación, una persona tratando de reparar el tractor, una señora sentada en la parte de atrás de su casa sola con un velo pensando y matando el tiempo, un pájaro posado en una rama, un perro con su dueño, una casa improvisada de gente que vive en la calle, un puente sobre un río muy tranquilo, una persona en una estación que me miró a los ojos y sin motivo alguno sonrió, una colilla de un cigarrillo sobre una de las miles piedras que habían saliendo de esa estación de tren. Recuerdo las chicas que se sentaron en frente de mi y perdían de ver todas estas cosas por estar revisando las redes sociales en su teléfono. Vi también una casa abandonada que me hizo pensar en cuántas historias habrá visto pasar, un grafitti que decía « Abajo el gobierno », recuerdo que recordé su imagen entre tantas imágenes y pensé « estoy perdido ». Vi un gran centro comercial que tenía un reloj afuera marcando la hora y pensé que el tiempo no existe pero se me acaba. La señal de dirección equivocada. Los lugares que por alguna razón parecían familiares, y pensé en su familiaridad. Vi un hombre preocupado por llegar a tiempo a algún lugar porque caminaba a mucha prisa mirando su reloj, y entonces pensé en que me sentía perdido.

Vi unas protecciones de plástico transparentes al salir de otra estación que contenían cientos de figuras de aves volando, y pensé « Ojalá pudiera volar »…